martes, 8 de abril de 2008

Atraco en el Metro (citado)

Citado desde el blog "Fran en Gotas" (vi que en el diario "Últimas Noticias" mencionaron algo pero no llegué a leer el artículo)

Esto me lo envía un colega y pana, de quien omito el nombre para protección. Es un relato impecable de lo que pasó el día sábado y un modus operandi, realmente sorprendente.

A continuación su relato:

Mi historia verídica de robo en el Metro

Hace mucho tiempo que no me robaban. De hecho, desde la última oportunidad – que poco recuerdo – y los continuos intentos que he sufrido, me he vuelto obsesivo y maniático con la seguridad personal, debido también a las incontables ocasiones que algún amigo o familiar llega con la mala nueva.

Si me preguntan en este momento, casi una hora después del suceso, cómo me siento, sólo puedo decirles que resignado; el robo ocurrió en un sitio de uso tan cotidiano para el caraqueño como el Metro, y me tomó tan desprevenido, que sólo puedo decirles “no lo esperaba”, así entre comillas, cual sujeto entrevistado en el lugar de los acontecimientos.Me monté a eso de las ocho de la noche del domingo en la estación Altamira, con rumbo a Bellas Artes, en donde daba por descontado que debería tomar un taxi, pues la inseguridad y la inconstancia del transporte me obligan a ello.

Al montarme en esta estación del este capitalino, todo fluyó normal, hasta pude sentarme en un puesto pegado a la ventana, en el cual nadie me tropezaría. En la estación de Chacaito, un grupo de gente morena (y un poco más oscuros) vestidos con pantalones “chupi chupi”, y haciendo escándalos, hicieron acto de presencia, algo normal pensé, pues allí siempre se monta gente con tales características.

Había desde niños de diez años hasta chamos más grandes, tal vez 23 o 25, (yo tengo 22…), también había chamas, que lucían como las novias de algunos de ellos. Al llegar Sabana Grande, noté que entraban más personas con los mismos rasgos, y que de alguna forma evitaban que otras salieran, pues entorpecían el paso. Yo pensé, sinceramente, esto esta raro – se activó mi célula de paranoia y desconfianza – pero al ver aquél gentío, supuse que no podría salir, pues yo estaba sentado.

Cuando cerraron las puertas en Sabana Grande, el chamo que estaba sentado delante de mi - de la pandilla – se quedó viendo mi chaqueta (le tenía aprecio, me costó su precio en aquel viaje de trabajo en el que fui a Amsterdam), pero entonces, al ver que tenía como 12 años, pensé, ¿un chamito me va a robar?…

Al voltear hacia atrás, observé que lo que estaba delante de mis ojos se replicaba en todo el vagón, había malandros de estos en todas partes. No me gusta ser despectivo, y a veces ante malos pensamientos, como el anterior (el chamito ladrón), me digo que formo parte de esa oligarquía (de pensamiento, porque de plata…) que no considera a sus hermanos venezolanos, y de la que tanto despotrica Chávez.

Y entonces se cerraron las puertas, y comenzó el movimiento, el primero, al menos que haya visto, que robó, fue un chamo que estaba delante de mi, y le quitó la gorra al usuario que estaba sentado detrás de mi, inmediatamente, empezó la gente a desesperarse, supongo que a lo lejos, algún hombre se opuso y le sacaron una navaja, porque la mujer que lo acompañaba chillaba por la vida de ambos, e imploraba a su novio (familiar, amigo, que mas dá) entregara lo solicitado.

Yo permanecí inmóvil, como si pasara desapercibido, pero entonces, comenzaron a pasar tal cantidad de malandros, (de estos monos tuqui tuqui, creo que así les dicen, no sé), uno me arrancó la chaqueta, y cuando creí que sería todo, otro me jaló los lentes, (sólo vi la mano alejarse), al mismo tiempo me sacaban el celular del bolsillo izquierdo, y al menos tres manos - desesperadas como quien se agarra al último halo de esperanza – intentaban quitarme el reloj, descubierto al robarme la chaqueta.

Yo sólo sé que mientras me halaban el reloj, me hacían inclinarme hacia la derecha, y tal movimiento, evitaba que el malandro que tenía de ese lado me sacara la cartera (para más, una Louis Vuitton que me regalaron por mi graduación …), y en eso me concetré, para evitar perder las tarjetas, la cédula y la licencias, porque un pana me dijo hace poco que no había material.

La verdad, jamás había estado tan calmado en mi vida, sólo sé que el momento me hizo sentir que lo único que debía proteger era mi vida, así que di todo lo material solicitado, a las manso que me halaban el reloj, sólo alcance a decirles “¡lo van a romper, y no va a valer nada!” ¿qué bolsa yo no? Preocupándome por eso… claro, ya me ardía la mano de la fuerza que estaban haciendo, y la resistencia que oponía el reloj, que tenía una fecha especial y mi nombre grabados, y que me había regalado mi ex, en la navidad del 2006.

Todo pasó en fracciones de segundos, entre Sabana Grande y Plaza Venezuela, confirmo, eran más de setenta antisociales, que entraron intempestivamente a robar.

MORALEJA: No sean tan bolsas como yo, que cree que la gente no siempre es lo que parece, síganse guiando por su intuición de venezolanos que viven en esta selva de cemento, en donde se aplica la teoría del más apto por la vida, en donde hay que subsistir a diario por sobre los otros.

NO, no bajen el vidrio así el niño se esté muriendo de hambre, así el pana haga bien malabares, así la señora se vea desnutrida, porque lamentablemente pagan juntos por pecadores, ante la desconfianza que surge por la inseguridad de este país.

En las camionetas roban, en el metro roban, los taxistas roban, los mototaxistas también. ¿En quién vamos a confiar?CONSEJO: No opongan ninguna resistencia, aunque seguramente no hace falta que se lo diga, en ese momento, en el que todo queda en blanco, se darán cuenta.

Ahhhh, no me importa si el petróleo está caro, si lo regalamos, si nos lo comemos, si somos un país rico o si las estadísticas dicen que bajaron los índices de criminalidad, víctimas del hampa hay todos los días, y lamentablemente en los cerros venezolanos se están criando más malandros y malandras para continuar robando, y eso no hay autoridad que lo pare en este pueblo sin ley….

Nunca me ha gustado hacer generalizaciones, nunca me ha gustado decir “malandros y malandras” pero creo que despupes del susto, la rabia es gratuita y al menos me gano el derecho a decirles como me venga en gana. Disculpen si sueno rudo u ofensivo, en este momento hace una hora y 45 minutos que me robaron. Y creo que aún no salgo de mi asombro.

5 comentarios:

Mariale divagando dijo...

Acabo de tragar grueso leyendo esto...
Qué horror!

SamueL* dijo...

Heeeyy!
Txs por pasarte por el mio
=)
Aquí ando también

quedé loco con el relato
bueno, loco no!.. horrorizado :S
Que descaro... que sociedad :S

Bueno... Nos tocará lidiar con esto... que se hace :/

Y casualmente.yo mañana voy a bellas artes, ahora iré más traumado de lo que ya iba
T___________________T

Saludos

Sa!

JorgeKley! dijo...

Q ladilla, quede paralizado leyendo el relato!!

de pana q esta rudo! y lo q dice el pana es verdad

en los cerros se estan criando mas malandros!!!

SamueL* dijo...

Hahahahahhha
yo también los veía
T___________T
Me gustaban mucho los conejitos :$
Hahaha xD

yo también creo que soy así
gracias a ellos
T_____T
Algo se me tenía que pegar


Tubipapilla :B
hahaah xD

adrian dijo...

se estan criando mas malandros, y lo peor es que creen que robar esta de moda y es cool... es natural para ellos..

q horrendo XD en bus en taxi en mototaxi en el metro y si uno tiene carro.. hasta en el se meten ps......